Consumir los latidos, malgastar mi suspiros, transportarme en un impulso.
Uñas clavándose en mi alma al igual que en mi puño.
Control, parpadeo, suspiros, aceleración, impulsos...ese sentimiento de rabia emanando desde cada poro de mi piel.
El odio, una fuerza primitiva, el motor mas fuerte de errores, de lamentaciones y de llantos; y a la vez la única cuerda que tira de ti en momentos sombríos, el que te acompaña siempre.
Se camufla entre sonrisas agridulces y se deja ver en arrebatos.
Fiel compañero de la rabia y el descontrol, de los impulsos y el sinsentido.
Amante del cólera y la consumición.
Destino de frustraciones y sueños rotos, de buenos días y malas noches, del no como respuesta ante todo.
El odio mi fiel compañero.
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