martes, 9 de septiembre de 2014

Os dejo claro que nunca tan fuerte como ahora.

Han pasado unos meses, unos días, unas horas. Como digo últimamente, es cuestión de perspectiva o ''pespestiva'' si para vosotros tiene tanto sentido como para mi.
Hace un tiempo, por generalizar, hubo un bombardeo masivo que fue a parar al santuario de mi equilibrio, de mi paz y mi estabilidad. En esos momentos el polvo que se levanta te ciega, y te nubla los sentidos. Salir de los escombros te parece una hazaña que ni los superheroes mas capacitados podrían superar, pero que a día de hoy es una hazaña que ha dejado una cicatriz de la que sentirte orgullosa.
A día de hoy eres consciente que las mejores construcciones nacen desde cero, que se alzan altas y firmes, inquebrantables a cualquier tempestad. Y así me siento a día de hoy, fuerte, como un ave fénix que renace de sus cenizas.
Me demolieron de golpe y sin aviso de desalojo, me arrancaron de golpe todo lo que tenia sentido en mi vida, quisieron hundirme y, os informo, que casi lo consiguen, solo casi. Justo en ese momento me sentí sola, desprotegida, aislada, pero nada mas lejos de la realidad. Un mazazo emocional que me sirvió para ver quien tiraba de mi desde todos los puntos cardinales hasta alzarme al punto en el que me encuentro hoy.
Soy yo quien toma las decisiones en mi vida, soy fuerte, soy segura, soy yo, somos nosotros, soy las personas que de verdad me rodean y me apoyan.
¿Me habéis intentado hundir? Gracias por intentarlo, de verdad. SOY YO. GRACIAS.