jueves, 25 de abril de 2019

Chanza de rayos y calor


Dos fuerzas naciendo de mí, en direcciones opuestas. Una sale de mi mente como una fuerza eléctrica teñida de azul. Se agarra a la mano izquierda, se aferra a dejarme ir. Quiere que me vaya con ella. Hipnótica. Estática. Intrépida.  La otra sale de mi pecho. Roja como fuego, ámbar como el sol. Desprende calor y vida, a la vez mucho temor. Calidez añorada, con olor a una vejez conocida. Hogareña. Sumisa. Acogedora. Mi  ser desquebrajándose, partiéndose en dos. Como si de una oleada se tratara, como si una fuerte ráfaga de viento rompiera una dura roca. Solemne. O no. Cuando una gota va encontrando su hueco para separar esa fuerza es que más que fuerza era debilidad enmascarada.
Un último tirón que puede ser el definitivo. ¿Llegará pronto?